ZeroWater: El agua que bebía todos los días estaba llena de cosas que no debería
Durante años bebí agua del grifo sin pensarlo demasiado. Vivía en Madrid, el agua pasaba los controles, no sabía a nada raro. Asunto resuelto. Hasta que un día caí en un artículo que hablaba de los TDS del agua y todo cambió.
TDS son las siglas de Total Dissolved Solids: los sólidos disueltos totales que hay en el agua. Metales, minerales, cloro residual, nitratos, restos de medicamentos, pesticidas. Todo lo que el agua arrastra desde su origen hasta el grifo de tu casa y que no puedes ver ni oler.
Compré un medidor de TDS. Cuesta menos de diez euros. Metí la sonda en un vaso de agua del grifo de mi cocina y el número que apareció me dejó pensando. No era un nivel peligroso. Pero tampoco era cero. Estaba bebiendo agua con una cantidad de cosas disueltas que yo no había pedido y que no necesitaba.
Ese día empecé a buscar soluciones.
Por qué no me convenció el filtro de toda la vida
Lo primero que pensé fue en Brita. Es lo que tiene todo el mundo. El problema es que cuando investigas cómo funciona, descubres que usa un sistema de filtración de carbón activo que mejora el sabor y reduce el cloro, pero no reduce los TDS de forma significativa. El agua que sale de un Brita sigue teniendo una cantidad considerable de sólidos disueltos. Simplemente sabe un poco mejor.
Quería agua limpia de verdad. No agua con mejor sabor.
Qué hace diferente al ZeroWater
El sistema de intercambio iónico es lo que diferencia al ZeroWater de cualquier otro filtro en su rango de precio.
El ZeroWater Pitcher funciona con un sistema de filtración de cinco etapas que incluye intercambio iónico. Los iones contaminantes del agua son capturados y reemplazados por iones de hidrógeno y oxígeno. El resultado es agua con un nivel de TDS de cero o muy próximo a cero.
- 99% de PFAS (contaminantes forever chemicals)
- Plomo, mercurio y cromo
- Nitratos y restos de medicamentos
- Cloro y metales pesados
- TDS reducido a cero o prácticamente cero
Para entender lo que eso significa: el agua del grifo de muchas ciudades españolas tiene entre 200 y 400 partes por millón de sólidos disueltos. El agua que sale del ZeroWater tiene cero. La diferencia no es menor. Es agua completamente distinta.
Lo que noté cuando empecé a usarlo
Lo primero fue el sabor. O más bien la ausencia de sabor. El agua del ZeroWater no sabe a nada. Ni a cloro, ni a mineral, ni a grifo. Es completamente neutra. Al principio me pareció raro. En tres días me acostumbré y ya no puedo volver atrás.
Lo segundo fue que bebía más agua. No porque me lo propusiera, sino porque apetecía beberla. Suena simple pero es real.
Y lo tercero fue la tranquilidad. Saber exactamente qué estoy bebiendo y verificarlo yo mismo con el medidor que viene incluido.
El medidor de TDS incluido
Viene con un pequeño medidor de TDS en la caja. Lo metes en el agua y te da el número en segundos. Dos usos: primero, verificar que el filtro está funcionando. Segundo, saber cuándo cambiarlo.
Cuando el agua empieza a marcar más de seis en el medidor, es hora de un filtro nuevo. Sin conjeturas, sin calendarios.
El tema del coste
Los filtros de repuesto cuestan alrededor de veinte euros y duran entre dos y cuatro meses. Comparado con Brita, los filtros son más caros y duran menos. Eso es un hecho.
Pero frente al agua embotellada la comparación cambia. Una familia de dos personas gasta entre 360 y 600 euros al año solo en agua embotellada. Con el ZeroWater, el gasto anual en filtros está muy por debajo de eso. Y el agua que obtienes tiene TDS cero, algo que muchas marcas embotelladas no pueden decir.
Lo que mejoraría
- El filtro es más lento que el de Brita. Con cinco etapas, el agua tarda más en pasar.
- Los filtros duran menos si tu agua tiene muchos TDS. Conviene hacer el cálculo antes de comprar.
- La jarra es grande. No es para cocinas pequeñas con poco espacio.
¿A quién se lo recomendaría?
A cualquiera que tome en serio lo que mete en su cuerpo. El agua es el elemento más básico de la hidratación y algo que consumes varias veces al día, todos los días, el resto de tu vida. Si estás optimizando el sueño, la alimentación y el ejercicio pero estás bebiendo agua con metales pesados y contaminantes disueltos, hay una contradicción que vale la pena resolver.
Para mí, en el contexto de vivir bien y vivir muchos años, es una de las compras con mejor relación coste-beneficio que he hecho.