Gafas anti luz azul: por qué las uso, cuándo las uso y cuál fue la primera que compré
Cuando empecé a interesarme en serio por el sueño, una de las primeras cosas que cambié fue la exposición a la luz artificial en las horas previas a acostarme. La bombilla de luz roja resuelve parte del problema. Pero si tengo que usar el ordenador o el móvil por la noche, necesito algo más.
El problema que resuelven
La luz azul es la longitud de onda de luz que más suprime la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño. Las pantallas emiten luz azul, y cuando las usas de noche, tu cerebro interpreta que todavía es mediodía y retrasa la producción de melatonina.
Las gafas anti luz azul filtran esa longitud de onda antes de que llegue a los ojos. No te obligan a dejar de usar la pantalla, simplemente eliminan el componente que interfiere con el ritmo circadiano.
Por qué las lentes naranjas y no las transparentes
Aquí hay algo que conviene aclarar porque hay mucha confusión en el mercado.
- Lentes transparentes o amarilladas: filtran alrededor del 40% de la luz azul. Útiles para reducir la fatiga ocular durante el día, pero insuficientes para el uso nocturno orientado al sueño.
- Lentes naranjas o ámbar: filtran entre el 90 y el 99% de la luz azul en el espectro más relevante para la melatonina (380-450 nm). Son la única opción que realmente funciona de noche.
Para el trabajo diurno frente al ordenador, las transparentes pueden ser suficientes. Para el uso nocturno con el objetivo de proteger el sueño, las naranjas son la única opción que realmente funciona.
Las Bloomoak: las primeras que compré y por qué las sigo recomendando
Cuando empecé en esto no sabía muy bien por dónde tirar. Había opciones muy caras de marcas especializadas, pero antes de gastarme ese dinero quería comprobar si el concepto funcionaba para mí. Las Bloomoak fueron esa primera prueba. Y cumplieron exactamente con eso: demostrarme que el concepto tenía sentido antes de invertir más.
- Lente naranja con bloqueo del 99% de la luz azul en el espectro más relevante para el sueño.
- Montura de TR90, material termoplástico ultraligero de solo 23 gramos.
- Bisagras de resorte para un ajuste flexible y cómodo.
- Vienen con funda incluida.
Lo que sí hay que tener claro desde el principio: la lente naranja cambia la percepción de colores en pantalla de forma bastante notoria. Todo adquiere un tono anaranjado. Para ver una serie o navegar por internet, no importa. Para trabajo de diseño gráfico donde el color sea crítico, no son adecuadas.
Cómo las uso yo
Las pongo aproximadamente dos horas antes de acostarme, que es cuando enciendo también la bombilla de luz roja en el salón. Las dos cosas juntas crean una transición bastante efectiva entre el modo día y el modo noche.
Si estoy leyendo en papel, no las necesito. Si tengo el ordenador o la televisión encendidos, sí. Y si por algún motivo tengo que usar el móvil tarde, también.
No las uso durante el día. Las gafas anti luz azul tienen su momento, que es el nocturno, y usarlas a todas horas no aporta nada extra e incluso puede interferir con la señal de luz que el cuerpo necesita recibir durante el día.
Lo que mejoraría y lo que no
Con uso prolongado, el puente de la nariz puede empezar a molestar después de un par de horas. Para un uso de una o dos horas antes de dormir, que es el uso que les doy, no es ningún problema. Para quien quiera llevarlas muchas horas seguidas, podría ser un inconveniente.
El resto está muy bien para el precio que tienen. La lente cumple lo que promete, el peso es prácticamente imperceptible y el diseño es más discreto de lo que podría esperarse dado el color naranja de la lente.
A quién se las recomendaría
A cualquiera que quiera probar si las gafas anti luz azul marcan diferencia en su sueño sin hacer una inversión importante. Son la mejor forma de comprobar si el concepto funciona para ti antes de plantearte opciones más caras.
Si estás empezando y quieres probar sin riesgo, las Bloomoak hacen exactamente lo que tienen que hacer al precio más accesible que vas a encontrar.